El pasado 24 de julio, en ENTREÁLAMOS celebramos una jornada muy especial con motivo del Día de los Abuelos, una fecha que nos invita a recordar el importante papel que han desempeñado y siguen desempeñando los abuelos en nuestras vidas.
La celebración comenzó en la Sala Acacias, donde nuestros residentes disfrutaron de un desayuno especial de churros con chocolate, una manera dulce de comenzar una mañana dedicada a los recuerdos, las experiencias y, sobre todo, a la figura de los abuelos.



Hablando de nuestros abuelos
Después del desayuno, Alejandro, del departamento de Terapia, fue el encargado de conducir una charla y presentación dedicada a los abuelos, que dio lugar a recuerdos y reflexiones compartidas entre nuestros residentes.
Durante la actividad se planteó una pregunta muy sencilla: ¿qué les decían sus abuelos o qué deseaban sus abuelos para ellos cuando eran pequeños?
Las respuestas fueron especialmente significativas. No hablaban de riquezas, grandes propiedades ni de alcanzar una determinada posición en la vida. Tampoco de tener más o menos cosas. Lo que muchos de nuestros residentes recordaban que sus abuelos deseaban para ellos era algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: que fueran buenas personas.
Una idea que, tantos años después, continúa teniendo el mismo valor.
La conversación también permitió recuperar recuerdos de infancia que permanecen en la memoria a pesar del paso del tiempo. Nuestra residente Rosa compartió una divertida y entrañable anécdota de cuando era pequeña.
Su abuelo le regaló una muñeca que le hizo muchísima ilusión. Rosa jugó tanto con ella que terminó ensuciándose el vestido y, con la lógica de una niña que quería cuidar su juguete, decidió lavarla. Para ello la metió en un cubo con agua, sin saber que aquella muñeca estaba hecha de cartón.
Al día siguiente, cuando fue a buscarla, descubrió que la muñeca prácticamente se había deshecho con el agua. Una pequeña historia de infancia que, curiosamente, ha permanecido en su memoria durante más de 80 años.
«Lo más importante que nuestros abuelos deseaban para nosotros era que fuéramos buenas personas.»



Poesías y recuerdos para terminar la jornada
Para finalizar la celebración, nuestros residentes y todas aquellas personas que quisieron participar tuvieron la oportunidad de compartir poesías, textos e historias relacionadas con los abuelos.
Entre las lecturas estuvieron Mi abuela es un hada, de Gloria Fuertes; Las manos del abuelo, de Gervasio Melgar; El abuelo (jugando), de Ramón de Almagro; Recuérdame, de David Harkins; Los abuelos no crían a sus nietos, los abuelan, de Susana Maiqueira; y La abuelita, de Tomás Allende Iragorri, entre otras.
Así terminamos una mañana completa y especial, en la que hubo tiempo para disfrutar de un desayuno diferente, compartir recuerdos de infancia, hablar sobre lo que nuestros abuelos nos enseñaron y poner voz a algunas de las poesías y textos que nos recuerdan el cariño y la huella que dejan en nuestras vidas.
Porque, al final, hablar de los abuelos es también hablar de recuerdos, enseñanzas, cariño y valores que permanecen con nosotros durante toda la vida.





