El pasado 18 de mayo, un grupo de residentes de EntreÁlamos visitó el Granada College dentro del proyecto intergeneracional que ambas entidades comparten desde hace ya cuatro años.
La llegada al colegio marcó desde el principio el tono de la jornada. Los alumnos de Primaria esperaban formando un pasillo a las puertas de las clases y recibieron a los residentes entre aplausos y saludos. Un gesto sencillo, pero muy especial para nuestros mayores, que se sintieron esperados y acogidos desde el primer momento.



Durante el recorrido, muchos residentes se detuvieron también frente a un panel situado en uno de los pasillos del colegio donde se exponian fotografías y recuerdos de la visita que los alumnos realizaron a la residencia durante la pasada Navidad. Ver aquellas imágenes expuestas allí les hizo especial ilusión.


La mañana continuó junto a los alumnos de 3º de Infantil, que enseguida comenzaron a enseñar a los residentes los dibujos, manualidades y juegos en los que estaban trabajando en clase. Entre recortes, pegamento, lápices de colores y juegos de mesa, pequeños y mayores compartieron un rato muy bonito ayudándose unos a otros de manera completamente natural. Un momento divertido fue durante un bingo cantado por nuestra compañera Noelia, en el que participaron todos. En esta ocasión fueron los mayores, auténticos expertos ya en la dinámica del juego, quienes terminaron guiando a los pequeños, que preguntaban continuamente cuántas líneas podían cantar o cuándo tocaba revisar los cartones. Durante este encuentro, los residentes también pudieron disfrutar un recital de piano preparado por alumnos de 3º de Primaria, que acompañó la mañana con varias piezas interpretadas por los propios estudiantes.
También fue un momento muy especial para María de los Ángeles Salas, que coincidió allí con su nieta Sofía, alumna de colegio. Resultó muy bonito ver a ambas compartiendo juntas una actividad en un entorno completamente distinto al habitual.
“Los mayores, grandes expertos, acabaron guiando a los pequeños durante el bingo.”
Durante la visita, los residentes también recibieron varios libros preparados por alumnos de Primaria y de 3º de ESO con recetas, dibujos, mensajes y dedicatorias realizadas para ellos. Un detalle muy especial que podrán conservar como recuerdo de la jornada compartida en el colegio.
Posteriormente, los residentes compartieron un desayuno con alumnos de 2º del IB, que fueron los encargados de servir a nuestros mayores. Entre conversaciones y anécdotas, se fueron creando pequeños momentos de cercanía muy difíciles de improvisar. Ángeles, por ejemplo, pasó buena parte del desayuno conversando con varios alumnos y transmitiéndoles su manera optimista de afrontar la vida y las dificultades.
La jornada continuó en el Innovation Center, guiados por alumnos de 3º de ESO, donde pudieron acercarse a diferentes herramientas tecnológicas como las impresoras 3D o la realidad virtual. Algunos residentes probaron por primera vez unas gafas de realidad virtual y comentaban después lo real que les había parecido el paisaje que estaban viendo, especialmente el color azul del cielo y las mariposas que aparecían durante la experiencia.
“Ángeles compartió con los alumnos su forma optimista de afrontar la vida y las dificultades.”
Antes de la despedida, alumnos y profesores entregaron a cada residente y a los profesionales un pequeño corazón de madera grabado con su nombre, presentado en una cajita de cartulina decorada. Un detalle sencillo, pero muy cuidado, que muchos de los residentes comentaron después de la visita.
José Pedregosa comentaba que lo que más le había llamado la atención fue recibir el corazón con su nombre, y pensar que aquellos niños habían preparado un detalle así teniendo en cuenta a cada uno de ellos.



Días después, muchos residentes continúan recordando la experiencia y compartiéndola con sus familias. Al hablar con ellos, más allá de las actividades realizadas, todos coinciden en algo muy concreto: la sensación de que cada detalle había sido preparado pensando en ellos.
“la sensación de que cada detalle había sido preparado pensando en ellos”
Detrás de cada recibimiento, conversación, dibujo, desayuno o regalo había tiempo, dedicación e implicación por parte de alumnos y profesores. Y probablemente eso fue lo que hizo que la visita resultara tan especial para nuestros mayores.





