Con motivo del Día de la Hispanidad, en EntreÁlamos hemos dedicado una mañana a recordar algunas de nuestras tradiciones, costumbres y sabores a través de un concurso de preguntas y respuestas sobre España y su cultura.
Los residentes, divididos en dos equipos, pusieron a prueba sus conocimientos sobre trajes típicos, bailes, gastronomía y otros aspectos de nuestra historia y nuestras tradiciones. Pero la actividad también nos permitió viajar a través de los recuerdos, recuperar anécdotas de otras épocas y descubrir cómo han cambiado algunas de nuestras costumbres con el paso de los años.
La mañana estuvo llena de preguntas, respuestas y alguna que otra sorpresa. Los equipos A y B compitieron con entusiasmo, levantando la mano para responder y demostrar cuánto sabían sobre España y sus tradiciones. Una de las pruebas más curiosas fue la de los olores. Con los ojos vendados, los participantes tenían que reconocer distintos productos por su aroma. El café, la naranja y el chocolate no tardaron en ser identificados, demostrando que hay recuerdos que también se despiertan a través del olfato. Él concurso continuó con el trivial musical, en el que había que adivinar el título o el autor de canciones que sonaban durante unos segundos. Esta vez no resultó tan fácil, porque algunos temas pusieron a prueba la memoria musical de los participantes, aunque también hubo aciertos. Y, como en toda buena competición, no faltaron las risas, las ganas de acertar y la satisfacción de ir sumando puntos para el equipo.
Más allá de las respuestas acertadas, lo mejor de la mañana fueron las historias que surgieron a partir de cada pregunta.
Al hablar de los trajes típicos, muchas residentes recordaron haberse vestido de gitana e incluso haber confeccionado sus propios trajes, una tarea que después repitieron para sus hijas y nietas. María, sin embargo, contó que nunca se había vestido de gitana, aunque es andaluza, porque en su casa no existía esa costumbre. Entre los hombres, vestirse de flamenco había sido menos habitual.
«Muchas residentes recordaron haberse vestido de gitana e incluso haber confeccionado sus propios trajes, los de sus hijas y sus nietas»
También hablamos de bailes. El pasodoble fue uno de los favoritos, aunque Maribel sorprendió a todos al confesar que ella también había bailado reguetón y bacalao. ¡La revelación provocó más de una carcajada!
«Maribel sorprendió a todos al confesar que ella también había bailado reguetón y bacalao»
Los olores nos llevaron directamente a la cocina de otros tiempos. Antonia recordó que en su casa tenía naranjos, gallinas y un huerto. A partir de las naranjas surgieron platos tan nuestros como el remojón de naranja y bacalao con aceitunas negras y aceite de oliva, además del gazpacho y la pipirrana.
El chocolate despertó recuerdos de las meriendas al volver del colegio: pan con chocolate, alguna marca que todavía permanece en la memoria, como Virgen de los Reyes, y las pequeñas estrategias de las madres para administrar lo que había en casa. Victoria contó entre risas que, cuando sus hijos le pedían más chocolate, les decía que les saldrían ronchas. Así conseguía poner límite a una merienda que, por entonces, no siempre se podía permitir en abundancia.
«El chocolate despertó recuerdos de las meriendas al volver del colegio: pan con chocolate»
Carmen recordó las gachas picantes con uvas y nueces, mientras que Teresa nos hizo pensar en cómo la mejora de la economía familiar permitió, poco a poco, preparar comidas más variadas y elaborar nuevas recetas. Sus recuerdos nos acercaron a una época en la que sacar adelante una casa exigía ingenio, esfuerzo y una gran capacidad para aprovechar los alimentos disponibles.
Son historias que nos ayudan a comprender mejor la importancia del trabajo de tantas madres en los hogares españoles: mujeres que, con los recursos que tenían, alimentaban a sus familias, transmitían recetas y mantenían vivas unas costumbres que hoy forman parte de nuestra memoria.
«Historias que nos ayudan a comprender mejor la importancia del trabajo de tantas madres en los hogares españoles»
La mañana terminó con la entrega de diplomas al equipo ganador y también a todos los participantes, porque en esta ocasión nadie se fue con las manos vacías. Y, entre aplausos, agradecimos a las profesionales de Terapia Ocupacional la preparación de esta actividad, organizada con tanto cariño y dedicación.
Una mañana entretenida en la que, además de poner a prueba nuestros conocimientos, volvimos a comprobar que detrás de cada tradición hay recuerdos, experiencias y muchas historias que merece la pena seguir contando.





