
En EntreÁlamos hemos celebrado Halloween con una jornada llena de actividades, creatividad y ambiente otoñal. Desde la decoración de nuestros espacios hasta las propuestas preparadas para la ocasión, residentes y profesionales han disfrutado de una celebración en la que no han faltado las sorpresas, los retos y, por supuesto, muchas ganas de pasarlo bien.
Sobre la historia, hay un matiz interesante: nuestros residentes sí conocían la celebración tradicional del Día de Todos los Santos, pero Halloween, tal y como lo vivimos ahora —disfraces, calabazas, truco o trato y fiestas—, no formaba parte de sus costumbres de infancia. Su popularización en España es mucho más reciente y está muy ligada a la influencia de la cultura anglosajona, el cine y la televisión.
Decoración y espantapájaros de Halloween
La recepción se ha vestido para la ocasión con telarañas, fantasmas, calabazas y otros detalles que han llenado el espacio de ambiente de Halloween.
Este año, nuestra manualidad ha tenido como protagonista un original espantapájaros otoñal, realizado en fieltro y presentado como si estuviera asomado a una ventana con sus propias cortinas de tela. Cada participante ha podido personalizar su creación a su gusto, incorporando hojas recogidas del jardín y otros elementos decorativos, con colores vivos y alegres que han dado lugar a trabajos muy diferentes.
El resultado son unas pequeñas composiciones decorativas que cada residente puede conservar para adornar su habitación o regalar a sus familiares.
La jornada continuó con una presentación sobre Halloween en la que descubrimos algunas curiosidades sobre esta celebración: sus orígenes, su evolución y cómo ha ido ganando presencia en nuestro país. Aunque hoy estamos acostumbrados a ver disfraces, calabazas y fiestas por todas partes, no siempre ha sido así. Halloween tiene sus raíces en la antigua festividad celta de Samhain, relacionada con el final del verano, y llegó a Estados Unidos de la mano de los emigrantes irlandeses. Desde allí, su versión más popular se fue extendiendo a otros países, también gracias al cine y la televisión.
Curiosidades, juegos y muchas risas
Después llegó el momento de poner a prueba nuestro ingenio con un pequeño escape room formado por dos juegos. En el primero, un particular «Pasapalabra», había que descubrir palabras relacionadas con Halloween a partir de sus definiciones. Algunas se acertaron enseguida, mientras que otras necesitaron unas cuantas pistas antes de dar con la respuesta.
La segunda prueba, «¿Qué tengo en el coco?», nos hizo reír todavía más. Cada participante llevaba en la frente una tarjeta con un personaje de Halloween que debía adivinar haciendo preguntas al resto del grupo. Por allí aparecieron fantasmas, brujas, Frankenstein, hombres lobo y algún que otro personaje terrorífico. Aunque todos acabaron descubriéndose, en más de una ocasión costó encontrar el nombre adecuado.
Y es que el público no se limitó a responder: también se animó a representar los personajes con gestos e imitaciones. Eduardo aprovechó la máscara que llevaba puesta para convertirse en un Frankenstein de lo más inquietante… ¡aunque también nos hizo reír! Y qué decir de Mercedes, que al preguntar por qué letra empezaba su personaje recibió como pista la «F» y respondió rápidamente: «¡Fernando!». La pregunta estaba servida: ¿qué clase de personaje de Halloween sería Fernando?
Entre pistas, imitaciones y muchas carcajadas, conseguimos completar los dos retos. Para terminar, todos los asistentes recibieron una bolsa de chuches de Halloween como recompensa por su participación.
Un photocall de miedo… ¡o casi!
Como cada año, el departamento de Terapia preparó un decorado muy especial para nuestro photocall de Halloween. Por allí fueron pasando los residentes, que pudieron elegir entre sombreros, diademas, máscaras, gafas y otros complementos para completar sus caracterizaciones.
Llegó entonces el momento de posar e intentar poner cara de miedo, aunque no siempre resultó fácil. Con ese aspecto tan amable que tienen nuestros residentes, algunas poses daban más ternura que terror… ¡pero ganas de intentarlo no faltaron!
El personal también se animó a participar y aprovechó la ocasión para hacerse fotografías junto a ellos, dejando bonitos recuerdos de una jornada diferente y llena de buenos momentos.
Así ponemos punto final a nuestro Halloween en EntreÁlamos, una celebración en la que no han faltado la creatividad, los juegos y, sobre todo, las ganas de disfrutar juntos.





